Salta, entre la violencia en las calles y la ceguera del Estado

Opinión19/10/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
Opinión - Julio Palavecino

Si hay una palabra que atraviesa el día a día en Salta capital, es inseguridad. No se trata de percepciones ni estadísticas abstractas, son los videos virales de batallas campales en la Zona Sudeste, los arrebatos a estudiantes en las paradas de colectivo del macrocentro y los robos constantes que sufren los vecinos e instituciones educativas. La calle se volvió un territorio hostil. Sin embargo, abordar este problema mirando únicamente el delito consumado es quedarse en la superficie. La raíz de esta violencia social tiene nombre y apellido: la droga y el abandono estatal.

En primer lugar, la prevención es totalmente inexistente. No existen campañas públicas sostenidas ni políticas de contención comunitaria para evitar que los jóvenes caigan en las adicciones. A esto se le suma la falta dramática de programas y centros públicos de rehabilitación, una familia de barrio periférico con un hijo atrapado por el paco no tiene a dónde acudir. El Estado abandona al consumidor, dejándolo a merced de un espiral de deterioro y delito.

En segundo lugar, salta a la vista la inacción judicial frente al narcomenudeo. Los vecinos saben con precisión en qué casa, en qué esquina y quién vende droga en el barrio. Sorprende, o indigna, que la Justicia sea la única que no actúe con la firmeza y celeridad necesarias para desmantelar los puntos de venta que destruyen a la juventud.

Por último, la presencia policial preventiva brilla por su ausencia. Mostrar cámaras de seguridad o patrullajes esporádicos después de los hechos no alcanza. Falta patrullaje caminante y estrategia disuasiva en las zonas críticas, en las escuelas y en los corredores estudiantiles.

La seguridad no se resuelve persiguiendo al delito cuando ya ocurrió. Mientras la Justicia siga mirando hacia otro lado ante las bocas de expendio de paco, la Policía no prevenga en el territorio y no existan políticas reales para tratar las adicciones, Salta seguirá atrapada en un círculo de violencia sin salida.

Lic Julio A Palavecino

MP M12169

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