



Memoria, trayectoria y las sombras de una verdad inconclusa
Hoy se cumple un año exacto del hallazgo que conmocionó a la sociedad salteña y a las fuerzas de seguridad, el cuerpo sin vida del Comisario Mayor retirado Vicente Osvaldo Cordeyro, encontrado en las faldas del Cerro Elefante, en la localidad de San Lorenzo, tras dos días de intensa búsqueda. A doce meses de aquel trágico desenlace, el paso del tiempo no ha logrado disipar el peso de su ausencia ni calmar la persistencia de los interrogantes que rodearon su muerte.
Una trayectoria marcada por el deber y la vocación


Vicente Cordeyro no era un hombre improvisado en las lides de la seguridad pública. Con 64 años a cuestas y una larga foja de servicios en la Policía de Salta, donde supo desempeñarse al frente de áreas complejas y sensibles como la Dirección de informaciones o Investigaciones, su nombre era sinónimo de rigurosidad profesional.
Quienes lo conocieron en los pasillos de la fuerza y en su faceta de camaradería y retiro reconocían en él a un cuadro con profundo dominio de la operatividad policial, una memoria viva de los laberintos de la seguridad provincial y un carácter templado por los años de servicio. Su paso por la institución dejó una impronta de dedicación que trascendió el uniforme, manteniéndolo siempre vinculado al análisis estratégico, la consulta permanente y el debate sobre los destinos de la seguridad y la protección ciudadana.
El misterio intacto, las preguntas que la justicia y el tiempo no cierran
La mañana en que fue hallado sin vida, tras haber dejado a su hijo en el colegio y adentrarse en la quebrada, activó un doloroso enigma que un año después sigue abierto en la conciencia pública.
· La carátula de "muerte dudosa" y las zonas grises: Desde el primer momento, la investigación judicial debió lidiar con la complejidad de un expediente donde las certezas escaseaban. La ausencia de un arma de fuego en el lugar descartó de plano hipótesis iniciales directas, pero dejó el terreno abierto a especulaciones que la autopsia y los peritajes posteriores no terminaron de disipar con la contundencia que una familia y una sociedad demandan.
· El peso del pasado y el contexto: Tratándose de un oficial superior con un rol activo en investigaciones complejas a lo largo de su carrera, cada detalle de sus últimas horas generó suspicacias inevitables. Las circunstancias de su desaparición, el desplazamiento solitario hacia el cerro y la falta de un motivo claro y concluyente transformaron el caso en una herida abierta institucional.
Reflexión final
Recordar hoy al Comisario Mayor Vicente Cordeyro es, ante todo, honrar a la persona y al profesional que dedicó su vida a una profesión tan ingrata como noble. Pero es también un ejercicio ineludible de memoria crítica. A un año de su partida, la falta de respuestas definitivas no solo duele a sus seres queridos, sino que interpela directamente a las instituciones encargadas de administrar justicia.
Una sociedad democrática y justa no puede permitirse archivar sus misterios más oscuros. La memoria de Cordeyro exige la verdad completa, no solo por el descanso de su alma y la paz de su familia, sino para que la sombra de la duda no opaque la historia de quien sirvió gran parte de su vida a la ley y al orden.
Lic Julio A Palavecino
MPM12169



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