El Congreso se transformó en un ring durante el debate por Malvinas: "Enano, cagón, viejo facho, chapatin, vende patria" fue lo mas suave que se dijeron

Noticias30/09/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
Juan-Grabois-vs-Gerardo-Huesen

Lo que debía ser un debate sobre la soberanía argentina terminó pareciéndose más a una pelea de bar con micrófonos, cámaras y fueros parlamentarios. El proyecto de Defensa de la Soberanía de Malvinas comenzó a discutirse este miércoles en Diputados, pero la discusión política quedó rápidamente sepultada bajo una catarata de insultos, gritos, empujones y cruces entre legisladores.

El escenario no podía ser más contradictorio: mientras las comisiones debatían una iniciativa que lleva la palabra “soberanía” en el título, dentro del recinto volaban acusaciones de “vende patria”, “cagón” y otros calificativos bastante alejados de cualquier manual de convivencia institucional.

La tensión se disparó durante la intervención de Myriam Bregman, cuando el diputado santacruceño Jairo Guzmán, de La Libertad Avanza, comenzó a cuestionar desde su banca la posición de la legisladora. El intercambio subió de temperatura y terminó con Juan Grabois levantándose de su lugar para dirigirse hacia Guzmán.

Lo que siguió fue un forcejeo entre ambos, con manotazos incluidos, ante la mirada del resto de los legisladores. El debate sobre Malvinas, por unos minutos, quedó convertido en una suerte de versión parlamentaria de “¿quién se anima a seguir?”.

Pero la función recién comenzaba.

Después del primer episodio, Grabois fue hacia el lugar donde se encontraba Carlos Zapata, titular de la Comisión de Defensa, para reclamarle una intervención frente al comportamiento de Guzmán. La discusión derivó en nuevos insultos y acusaciones. “Manga de chorros, sorete de mierda, vende patria”, lanzó el diputado de Unión por la Patria.

Desde el sector libertario tampoco se quedaron mirando.

El tucumano Gerardo Huesen lo calificó de “enano”. Grabois respondió desafiándolo a repetirlo en persona. Huesen contestó con un “cagón” y el intercambio volvió a subir de temperatura.

La escena ya tenía todos los ingredientes: legisladores enfrentados, gritos cruzados, gestos, desafíos y varios diputados tratando de evitar que el debate sobre Malvinas terminara directamente en una pelea cuerpo a cuerpo.

La situación obligó a intervenir a distintos legisladores, entre ellos Agustín Rossi, Eduardo Valdés, Álvaro Martínez y Cecilia Moreau, que intentaron contener los cruces.

Pero la calma duró poco.

Grabois volvió a apuntar contra la bancada oficialista y lanzó otra ráfaga de insultos, cuestionando además el funcionamiento de las instituciones y acusando al oficialismo de tener “todo comprado”.

Más tarde, el dirigente publicó en X fuertes críticas contra el Gobierno de Javier Milei y sostuvo que los libertarios “entregan la patria”, vinculando sus cuestionamientos con la posición del Presidente respecto de Margaret Thatcher y la cuestión Malvinas.

Milei respondió desde la misma red social compartiendo un video del episodio y cuestionando a Grabois.

Y cuando parecía que no podía empeorar, apareció el micrófono

El plenario terminó abruptamente después de otro enfrentamiento, esta vez entre Grabois, la diputada libertaria Juliana Santillán y Carlos Zapata.

Durante su exposición, Grabois cuestionó a Milei por su admiración hacia Margaret Thatcher, figura central del Reino Unido durante la guerra de Malvinas. Santillán lo interrumpió para cuestionar que estuviera leyendo su discurso.

La respuesta de Grabois fue: “No estoy leyendo, tontita”.

Zapata intervino y le reclamó por el insulto. Pero lejos de bajar el tono, Grabois respondió que no iba a pedir disculpas: “Es tonta, no la estoy insultando, la estoy describiendo”.

Entonces llegó el recurso que, en cualquier Parlamento serio, debería utilizarse para ordenar una sesión y no como botón de emergencia frente a una batalla campal: el micrófono se apagó.

La reacción de Grabois fue inmediata: “Dejá de apagarme el micrófono, facho de mierda”, y luego remató contra Zapata con un “Tomate el palo, Chapatín”.

Zapata finalmente decidió levantar la reunión.

Y así terminó un plenario que tenía como objetivo discutir la soberanía argentina sobre Malvinas y terminó ofreciendo otra postal del Congreso de la Nación: insultos, empujones, acusaciones cruzadas, micrófonos apagados y legisladores intentando separar a otros legisladores.

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