Misiones vuelve a habilitar el glifosato para fumigaciones: el químico señalado como carcinógeno regresa a la principal zona yerbatera del país

Noticias28/09/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Misiones modificó su Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos y dejó sin efecto la prohibición provincial que impedía utilizar glifosato. La decisión modifica el escenario para buena parte de la producción agropecuaria misionera y tiene una importancia particular para la yerba mate, una de las principales actividades económicas de la provincia y un producto que forma parte de la mesa cotidiana de millones de argentinos.

La Cámara de Representantes de Misiones aprobó el 3 de septiembre la modificación de la Ley VIII N.º 103, que había establecido en 2023 la prohibición del uso de glifosato, sus componentes y productos afines en todo el territorio provincial. La reforma fue aprobada por unanimidad y posteriormente promulgada por el gobernador Hugo Passalacqua mediante el Decreto N.º 1757, firmado el 8 de septiembre.

El cambio legislativo eliminó la prohibición general y modificó los artículos centrales de la normativa de bioinsumos. De esta manera, el glifosato vuelve a quedar alcanzado por el marco regulatorio general aplicable a los productos fitosanitarios, en lugar de estar sometido a una prohibición específica dentro de Misiones.

Esto tiene una consecuencia directa sobre el sector yerbatero. No porque la nueva ley nombre específicamente a la yerba mate como una excepción, sino porque elimina la prohibición que alcanzaba a toda la actividad agropecuaria provincial. Por lo tanto, los productores vuelven a contar con la posibilidad de utilizar productos fitosanitarios que contengan glifosato cuando su utilización se encuentre autorizada y se cumplan las normas correspondientes.

El dato que explica por qué Misiones es clave para la yerba mate

La dimensión de la decisión se entiende mejor al mirar dónde se concentra la producción argentina.

Según datos difundidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), la superficie cultivada de yerba mate en Argentina alcanza aproximadamente las 209.000 hectáreas, de las cuales el 86,9% se encuentra en Misiones y el 13,1% restante en el nordeste de Corrientes.

Es decir que, por superficie cultivada, casi nueve de cada diez hectáreas de yerba mate argentina están en territorio misionero.

Los datos más recientes del INYM muestran, además, que la provincia cuenta con más de 203.000 hectáreas registradas de yerba mate, frente a unas 27.600 hectáreas en Corrientes.

La importancia de Misiones también aparece cuando se observa la producción. Durante 2025, la provincia produjo unos 754,4 millones de kilos de hoja verde, equivalentes al 85% del total nacional, mientras Corrientes aportó alrededor del 15%. Ese volumen fue generado por más de 11.000 productores.

Por eso, cualquier cambio en las reglas sobre los productos que pueden utilizarse en las chacras misioneras tiene un impacto que excede ampliamente las fronteras de la provincia.

¿Qué es el glifosato?

El glifosato es un herbicida, es decir, un producto utilizado para eliminar o controlar plantas consideradas malezas que compiten con los cultivos por agua, nutrientes, luz y espacio.

Su uso está extendido en distintos sistemas agrícolas porque permite controlar rápidamente la vegetación no deseada y, para determinados productores, constituye una herramienta de relativamente bajo costo y amplia eficacia.

En Argentina, la regulación de los productos fitosanitarios corresponde al SENASA, que interviene en la evaluación técnica y en el registro de principios activos y productos utilizados en la producción agrícola. La normativa nacional contempla evaluaciones toxicológicas, ambientales y límites máximos de residuos, entre otros aspectos.

¿Por qué había sido prohibido en Misiones?

La prohibición misionera surgió de una política que buscaba avanzar hacia un modelo productivo basado progresivamente en bioinsumos y reducir la utilización de productos químicos.

La Ley VIII N.º 103, sancionada en 2023, establecía una etapa de transición de dos años antes de que comenzara a regir plenamente la prohibición del glifosato. El objetivo declarado era avanzar hacia alternativas consideradas más sustentables y promover el desarrollo y utilización de bioinsumos.

El problema planteado por distintos sectores productivos fue que, al momento de avanzar hacia la prohibición, las alternativas disponibles no tenían necesariamente el mismo grado de eficacia, disponibilidad o autorización para todas las actividades agrícolas. Esa fue precisamente una de las razones esgrimidas posteriormente para modificar la legislación.

Con la nueva norma, Misiones mantiene la promoción de los bioinsumos y la investigación de alternativas, pero abandona la prohibición general como mecanismo de transición.

¿Qué se sabe sobre su impacto en la salud?

El glifosato es objeto de una extensa discusión científica y regulatoria. Uno de los antecedentes más conocidos es el de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, que en 2015 clasificó al glifosato como “probablemente carcinogénico para los seres humanos” (Grupo 2A). La evaluación se basó en evidencia limitada de cáncer en humanos, evidencia suficiente en animales experimentales y evidencia fuerte de genotoxicidad.

La propia IARC aclara que esa clasificación identifica el peligro potencial de una sustancia y no significa que una persona expuesta al glifosato tenga una determinada probabilidad de desarrollar cáncer: el riesgo depende, entre otros factores, del nivel y duración de la exposición.

Al mismo tiempo, la evaluación internacional de los riesgos no es idéntica entre organismos. El sistema conjunto FAO/OMS de evaluación de residuos de plaguicidas (JMPR), por ejemplo, mantiene una evaluación de glifosato vinculada a la exposición alimentaria y establece una ingesta diaria admisible.

Por eso, el debate sanitario no puede resumirse simplemente en que el glifosato sea “seguro” o “cancerígeno”: existen evaluaciones diferentes, realizadas con objetivos distintos, y la exposición concreta —cantidad, frecuencia, vía de contacto y condiciones de aplicación— resulta determinante.

Una decisión que vuelve a poner el foco sobre los yerbales

La modificación aprobada en Misiones no significa que cualquier productor pueda utilizar cualquier producto químico sin controles. El levantamiento de la prohibición provincial no elimina las exigencias nacionales ni las autorizaciones correspondientes para los productos fitosanitarios. El SENASA continúa siendo el organismo encargado de la regulación y evaluación de estos productos a nivel nacional.

Pero sí modifica una cuestión fundamental es que Misiones dejó de tener una prohibición específica contra el glifosato.

Y el dato productivo vuelve inevitable la pregunta sobre el alcance de la medida. Si casi el 87% de la superficie argentina cultivada con yerba mate está concentrada en Misiones, cualquier cambio en las reglas de producción de esa provincia repercute sobre el corazón mismo de la principal cadena yerbatera del país.

La discusión que se abre ahora no pasa solamente por la conveniencia productiva de recuperar una herramienta utilizada históricamente por el sector. También vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio entre productividad, costos, disponibilidad de alternativas, controles sobre los agroquímicos y protección de la salud y del ambiente.

En definitiva, Misiones pasó de intentar reemplazar progresivamente el glifosato mediante una prohibición general a permitir nuevamente su utilización dentro del marco regulatorio vigente. Y lo hizo en una provincia que concentra la mayor parte de las hectáreas de yerba mate del país, por lo que el cambio tendrá necesariamente una dimensión que trasciende la frontera misionera.

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