Murió Felipa Romero: la abuela de Tartagal que el Municipio conocía desde julio y terminó internada tras vivir entre la basura

Municipios30/08/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Felipa Romero tenía 79 años. Durante semanas, su situación había sido conocida por organismos del Estado. Vivía en una casa de Villa Saavedra, rodeada de basura y en condiciones de extrema vulnerabilidad. El caso se hizo público, generó indignación y finalmente una intervención judicial permitió trasladarla al hospital.

Anoche, cerca de las 22, Felipa murió. La mujer permanecía internada desde hacía seis días en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal. Su historia había conmovido a la provincia cuando comenzaron a circular imágenes que mostraban las condiciones en las que se encontraba dentro de su vivienda, ubicada en la esquina de Congreso y Castelli.

Pero hay un dato que vuelve todavía más doloroso el desenlace: la situación de Felipa no era desconocida para el Estado. Según había reconocido la propia secretaria de Personas Mayores de la Provincia, Agustina Esteban Zamar, la Municipalidad de Tartagal había tomado conocimiento del caso a comienzos de julio. Incluso se había elaborado un informe sobre las condiciones en las que vivía la mujer y se había comunicado la situación a los organismos correspondientes. Sin embargo, Felipa continuó allí durante semanas.

El video que hizo visible lo que ya se sabía

Mientras distintos organismos realizaban una débil asistencia y, según se explicó, se acercaban al domicilio, la mujer seguía viviendo en condiciones indignas. La asistencia se realizaba prácticamente desde la puerta, debido a las dificultades legales que existían para ingresar al domicilio o retirar a una persona contra su voluntad. El problema fue que, mientras se analizaban los límites legales de la intervención, Felipa seguía dentro de aquella vivienda y su situación de salud se deterioraba.

El caso recién explotó públicamente cuando comenzaron a circular las imágenes. La indignación de los vecinos y de toda la comunidad obligó a acelerar una intervención que hasta ese momento parecía trabada. Desde el municipio se volvió a insistir ante la Justicia y finalmente llegó una medida cautelar que permitió avanzar con su internación. Felipa fue trasladada al hospital. Su estado era grave: había terminado en terapia intensiva con un cuadro de deshidratación. Seis días después, murió.

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