El Pilcomayo vuelve a amenazar al Chaco salteño: el río crece desde Bolivia y Misión La Paz queda en alerta

Municipios20/08/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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El río Pilcomayo vuelve a encender una señal de alarma en el extremo norte salteño. Los primeros ascensos de caudal registrados en la cuenca alta de Bolivia aparecen antes de lo habitual y ponen bajo vigilancia a Misión La Paz y a las comunidades ribereñas de Santa Victoria Este, una zona donde el avance del río ya provocó desbordes, evacuaciones, cortes de caminos y graves problemas de aislamiento.

El riesgo no está solamente en el nivel que pueda alcanzar el río en las próximas horas. La verdadera preocupación está en la combinación de varios factores: lluvias que comenzaron anticipadamente, una cuenca alta que ya muestra movimientos de caudal, un río que modifica constantemente su cauce por la enorme cantidad de sedimentos y sectores de la ribera salteña donde las defensas son consideradas insuficientes por pobladores.

El Sistema de Alerta Temprana del Pilcomayo reportó ascensos en estaciones de la cuenca boliviana que, según la información difundida, se producen fuera del comportamiento histórico habitual para esta época. San Josesito alcanzó los 2,51 metros y Tarapaya llegó a 0,57 metros, valores que activaron condición de alerta amarilla.

El dato adquiere especial importancia porque el Pilcomayo no nace en territorio argentino. Las lluvias que se producen en las sierras bolivianas pueden traducirse posteriormente en fuertes incrementos del caudal en el Chaco salteño. De hecho, Recursos Hídricos de Salta explicó anteriormente que las crecidas registradas en Misión La Paz pueden estar relacionadas con sucesivos aumentos en las altas subcuencas bolivianas.

Y el problema se vuelve todavía más complejo por la propia naturaleza del Pilcomayo. Es un río aluvional, con una enorme carga de sedimentos, y el cambio brusco de pendiente al ingresar hacia el Chaco provoca modificaciones permanentes de su cauce. Esa dinámica puede hacer que el agua se acerque peligrosamente a las poblaciones y obligue a realizar trabajos constantes de limpieza, encauzamiento y defensa.

Misión La Paz, nuevamente en la zona de mayor riesgo

En ese escenario, Misión La Paz aparece como uno de los puntos más sensibles de toda la ribera salteña. El desplazamiento del cauce durante los últimos años acercó progresivamente el río a la ruta provincial 54, viviendas e instituciones.

La preocupación no es nueva. En diciembre de 2025, el avance de la barranca volvió a poner en riesgo la comunicación con la localidad y con numerosas comunidades de la zona. Distintos reportes registraron erosión, desmoronamientos y temor por un eventual aislamiento.

El antecedente más reciente demuestra que el problema dejó de ser una amenaza exclusivamente teórica. Durante marzo de 2025, una crecida del Pilcomayo provocó una situación de emergencia en el norte salteño y el camino hacia Misión La Paz llegó a quedar destruido en cuatro sectores. Comunidades enteras quedaron aisladas y hubo personas que debieron atravesar largos trayectos a pie o en botes para acceder a asistencia.

La situación llegó a tal punto que en septiembre de 2025 el Senado salteño volvió a reclamar un relevamiento integral de las defensas y nuevas obras de protección para Misión La Paz y numerosas comunidades ribereñas. El pedido incluyó a Santa María, Tres de Mayo, Las Bolsas, La Gracia, San Anselmo, La Estrella, Las Vertientes, San Luis, La Curvita, Monte Carmelo y Alto La Sierra, entre otras.

Ahora, en agosto de 2026, el reclamo volvió a instalarse. Un nuevo expediente presentado en el Senado provincial solicita revisar el estado actual de las defensas y ejecutar refuerzos ante el riesgo de desbordes e inundaciones en toda la costa del Pilcomayo.

El antecedente que todavía permanece como una advertencia

En febrero de 2018, el Pilcomayo alcanzó los 7,28 metros en Misión La Paz, una marca que fue considerada récord para ese momento. La magnitud de la creciente obligó a organizar evacuaciones y cerca de 1.000 personas esperaban ser trasladadas hacia lugares seguros. Los anillos de defensa de Santa María y Misión La Paz comenzaban a ceder ante la presión del agua.

Ese episodio constituye uno de los antecedentes más contundentes de la capacidad destructiva del río en territorio salteño.

Pero no fue un hecho aislado. En 2019, un desborde en el sector conocido como La Garrapata se produjo con un nivel de aproximadamente 5,84 metros. Al año siguiente, las autoridades volvieron a advertir que Misión La Paz podía superar esa marca: los pronósticos de febrero de 2020 estimaban que el río podía llegar a los 6,70 metros.

La historia demuestra así que una crecida que comienza en Bolivia puede transformarse, días después, en un problema de enormes dimensiones para las comunidades ubicadas aguas abajo.

Las defensas vuelven a quedar en jaque

Salta ejecutó durante los últimos años diferentes obras de encauzamiento y protección. Entre 2020 y 2021 se construyeron y reforzaron terraplenes en distintos sectores de la ribera, incluyendo Misión La Paz. La Provincia informó entonces que algunas defensas alcanzaban bases superiores a los 10 metros y pistas superiores de hasta 5 metros.

Sin embargo, el comportamiento cambiante del Pilcomayo obliga a mantener esas obras bajo vigilancia permanente.

Los reclamos actuales de criollos y comunidades indígenas apuntan precisamente al estado, ubicación y características de algunas defensas. Los pobladores cuestionan que determinados sectores puedan resistir una crecida de gran magnitud y advierten que soluciones consideradas provisorias podrían resultar insuficientes frente a una creciente extraordinaria.

El propio Gobierno provincial mantiene en sus planes obras de mantenimiento y construcción de anillos de protección, además de tareas de mantenimiento y encauzamiento en la zona del puente internacional Misión La Paz-Pozo Hondo.

2026 ya dejó una advertencia

La peligrosidad del sistema quedó expuesta nuevamente a comienzos de este año.

En enero de 2026, el Pilcomayo provocó desbordes en territorio paraguayo y afectó a familias de la zona de Margariño. Las autoridades debieron activar protocolos de asistencia, disponer embarcaciones para eventuales evacuaciones y reforzar sectores de contención. Al mismo tiempo, Paraguay retomó trabajos de limpieza, profundización y ampliación de cauces y paleocauces.

El episodio volvió a demostrar algo fundamental: el comportamiento del Pilcomayo depende de lo que ocurre simultáneamente en la cuenca alta boliviana y en el territorio chaqueño. Las lluvias en Bolivia pueden impulsar el caudal, mientras las precipitaciones locales pueden agravar todavía más el escenario.

Por eso, la vigilancia sobre Misión La Paz no puede limitarse a observar cuánto mide el río en un determinado momento. También hay que seguir lo que sucede cientos de kilómetros aguas arriba.

El peligro aumenta con el avance de la temporada

Las lluvias que comenzaron anticipadamente este 18 de agosto obligan a mirar con especial atención la evolución de la cuenca durante las próximas semanas.

Septiembre y octubre aparecen como meses particularmente sensibles si aumenta la frecuencia de precipitaciones en el Chaco y continúan los aportes desde Bolivia. Hacia diciembre, cuando el período húmedo debería encontrarse plenamente instalado, el nivel de exposición será todavía mayor.

El escenario obliga a extremar los controles sobre las defensas, los caminos, los accesos y las comunidades que viven junto al cauce.

Porque el antecedente de 2018 demostró hasta dónde puede llegar el Pilcomayo cuando una creciente extraordinaria encuentra una zona vulnerable. Y el episodio de 2025 volvió a mostrar que ni siquiera hace falta alcanzar una marca histórica para provocar aislamiento y desplazamiento de familias.

Hoy el río todavía no representa una emergencia en Misión La Paz por los niveles mencionados. Pero los primeros movimientos de la cuenca alta llegan como una advertencia temprana: la temporada de lluvias comenzó y el Pilcomayo ya está dando señales de movimiento.

En una región donde el cauce puede cambiar, las barrancas pueden desmoronarse y una crecida puede dejar comunidades enteras aisladas, anticiparse al agua no es un tema menor.

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