El jefe de los fiscales elige dónde hablar: casi 80 días esperando una respuesta de García Castiella

Salta01/06/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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El procurador general de Salta, Pedro García Castiella, reapareció la semana pasada en la pantalla de Multivisión Federal, donde fue entrevistado por Mario Ernesto Peña en una nueva edición de Cara a Cara. Allí habló de distintos temas judiciales de alto impacto, entre ellos el caso de las turistas francesas y la situación de Santos Clemente Vera, sobre quien volvió a realizar consideraciones que no pasaron desapercibidas.

La entrevista dejó una situación llamativa. Mientras el jefe de los fiscales encuentra tiempo para sentarse frente a las cámaras y desarrollar durante varios minutos su mirada sobre algunas de las causas más sensibles de la provincia, continúa sin responder un pedido formal de entrevista realizado hace casi 80 días por el periodista Maximiliano Rodríguez, conductor del programa Par Politik.

La solicitud fue presentada el 17 de marzo mediante una nota ingresada formalmente en la Procuración General. El documento fue recibido, sellado y registrado como corresponde. El objetivo era entrevistar al Procurador sobre temas de enorme interés público, entre ellos el expediente de las turistas francesas, el caso Lautaro Ramasco y la muerte de Vicente Cordeyro.

Desde entonces no hubo ninguna respuesta. Ni una aceptación. Ni una negativa. Ni siquiera una comunicación formal explicando los motivos por los cuales no concedería la entrevista. Nada.

Una cosa es que un funcionario decida no brindar declaraciones y otra muy distinta es que seleccione cuidadosamente los ámbitos en los que está dispuesto a hablar mientras ignora pedidos formales realizados por otros medios.

Nadie cuestiona el derecho de García Castiella a aceptar una invitación de Mario Ernesto Peña. Tampoco corresponde cuestionar a Multivisión por entrevistar a uno de los funcionarios más importantes de la provincia. El punto de discusión es otro.

Resulta difícil no advertir que el Procurador suele mostrarse cómodo en espacios donde puede desarrollar extensamente sus posiciones sin demasiadas interrupciones ni repreguntas incómodas, pero mantiene un llamativo silencio cuando la invitación proviene de periodistas que buscan profundizar sobre temas sensibles o controversiales. Y no se trata de cuestiones menores.

La causa de las turistas francesas marcó para siempre la historia judicial de Salta. El caso Lautaro Ramasco sigue generando preguntas en distintos sectores de la sociedad. Lo mismo ocurre con la muerte de Vicente Cordeyro. Son expedientes que despiertan interés público y sobre los cuales la ciudadanía espera respuestas de quienes tienen responsabilidades institucionales.

Por eso llama la atención que un pedido formal permanezca sin contestación durante casi tres meses mientras el Procurador continúa participando de entrevistas en otros medios.

Ahora. si García Castiella tiene voluntad de hablar sobre estos temas, ¿por qué algunos periodistas pueden acceder a esas respuestas y otros ni siquiera reciben una contestación administrativa?

La Procuración General es un organismo público. Su titular también es un funcionario público. Y los temas por los que fue consultado no pertenecen a la esfera privada de nadie, sino a causas judiciales que impactaron profundamente. Casi 80 días después, Maximiliano Rodríguez sigue esperando una respuesta, pero lo único que queda claro es que el jefe de los fiscales elige con quién y en dónde hablar para cuidar una integridad desgastada ante la sociedad.

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