Sobreventa, cinismo y violencia: el negocio detrás del caos en La Carpa

Salta12/01/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Graves incidentes se registraron este domingo en las inmediaciones del Centro de Convenciones de Salta, en la zona sur de la capital, donde el evento conocido como La Carpa volvió a quedar en el centro de la polémica. Denuncias por presunta sobreventa de entradas, personas que pagaron y no pudieron ingresar, disturbios, enfrentamientos y un saldo de ocho detenidos y otras ocho personas infraccionadas expusieron una vez más el costado más oscuro del negocio nocturno.

Según reconstruyó El Caudillo, el conflicto estalló durante la tarde cuando cientos de asistentes que habían adquirido sus entradas de manera anticipada se encontraron con los accesos cerrados. De acuerdo a los propios testimonios, la capacidad del predio ya habría sido ampliamente superada, pese a que la organización continuaba comercializando tickets como si nada ocurriera. La escena fue caótica: empujones, gritos, reclamos desesperados y una creciente sensación de estafa entre quienes habían cumplido con todas las reglas y aun así quedaron afuera.

La tensión no tardó en escalar. La frustración colectiva derivó en desmanes y enfrentamientos en los alrededores del predio, obligando a la intervención de la Policía de Salta. El operativo culminó con ocho personas detenidas y otras ocho infraccionadas por disturbios en la vía pública, un saldo que vuelve a poner en evidencia que lo ocurrido no fue un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una organización que prioriza la recaudación por encima de la seguridad.

Pero el punto más indignante, remarcan quienes se comunicaron con El Caudillo, es el cinismo con el que La Sociedad organizadora continúa actuando. A pesar del malestar generalizado, de dejar a decenas de personas afuera y de embolsar sumas millonarias por la sobreventa, la misma estructura que generó el colapso siguió promocionando el evento con ingresos “gratuitos” entre las 18 y las 19 horas. Una maniobra que, lejos de aliviar la situación, provocó un nuevo amontonamiento de gente, más confusión y nuevos focos de conflicto en las inmediaciones del Centro de Convenciones.

Las quejas no son nuevas. Desde su inauguración, La Carpa acumula reclamos cada fin de semana por exceso de público, desorganización y un esquema que parece repetirse sin correcciones. Para muchos asistentes, el problema no es la fiesta en sí, sino quiénes están detrás. La Sociedad, como la definen en el ambiente, no es una figura abstracta: se trata de un grupo de empresarios ligados al negocio nocturno, dueños de boliches y espacios bailables, que operan desde las sombras, sin dar la cara y sin asumir responsabilidades cuando el descontrol estalla.

Mientras los conflictos quedan expuestos ante el público y la Policía debe intervenir para contener la violencia, los verdaderos responsables permanecen invisibles, protegidos por un esquema que les permite ganar sin exponerse. El resultado es siempre el mismo: gente engañada, caos en la vía pública y un clima cada vez más tenso que, lejos de resolverse, se profundiza fin de semana tras fin de semana.

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