



Lo que debía ser una instancia democrática de debate y decisión colectiva, terminó en gritos, empujones y amenazas. La Izquierda volvió a romper una asamblea docente, intentando copar por la fuerza un espacio que pertenece a los trabajadores autoconvocados que sostuvieron durante toda la semana la protesta en toda la provincia.
Durante la tarde del viernes, en la Plaza 9 de Julio, docentes de varios departamentos se reunieron para evaluar la continuidad o no del paro. Pero la discusión fue abruptamente interrumpida cuando militantes identificados con partidos de Izquierda intentaron imponer una nueva conducción a los gritos y empujones.
El clima se volvió tan tenso que la Asamblea debió mudarse de urgencia a la Biblioteca Juan Carlos Dávalos, donde representantes de Capital, Güemes, Anta, Rosario de Lerma, Chicoana, San Carlos, La Caldera, Orán y La Viña lograron continuar la sesión con normalidad.


La maniobra no es nueva: en cada conflicto docente, sectores de la Izquierda partidaria intentan apropiarse del reclamo colectivo, sin representar a nadie más que a sus estructuras.
No es la primera vez que esto ocurre. En 2021, la izquierda negoció con el gobierno provincial y provocó el quiebre de una asamblea que se sostenía con fuerza en la Plaza 9 de Julio, incluso en pleno proceso electoral. Ese año, la plaza fue sitiada con vallas antimotines por decisión del gobierno. En 2023, ocurrió algo similar: acordaron un cese del paro con representantes legislativos, lo que derivó en la salida de los autoconvocados de la plaza. La Izquierda mantuvo una medida hasta que sus propios referentes fueron desalojados y cesanteados.



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