El tiempo corre y la Justicia sigue en deuda: a 15 años del doble crimen de las turista francesas, crece el fantasma de la prescripción

Salta29/07/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Este 29 de julio se cumplen 15 años del hallazgo de los cuerpos de Cassandre Bouvier y Houria Moumni, las dos turistas francesas asesinadas en la Quebrada de San Lorenzo. El paso del tiempo no cerró una de las causas criminales más impactantes y controvertidas de la historia reciente de Salta. Por el contrario, dejó una sucesión de interrogantes, pericias contradictorias, denuncias de irregularidades, una condena anulada y una investigación que todavía no logró establecer con certeza quiénes fueron todos los responsables.

Aquel 29 de julio de 2011, a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad de Salta, otro turista encontró los cuerpos de las jóvenes en una zona de la Quebrada de San Lorenzo. Cassandre y Houria habían sido golpeadas, abusadas sexualmente y asesinadas a tiros.

Desde entonces, el caso adquirió dimensión internacional y se convirtió en un símbolo de dolor, reclamos de justicia y sospechas sobre el funcionamiento de la investigación judicial. Quince años después, la pregunta central sigue sin una respuesta definitiva: ¿quiénes mataron a las jóvenes y qué ocurrió realmente en aquellos días de julio de 2011?

La causa atraviesa además un momento crítico. Según trascendió, el expediente podría enfrentar un riesgo de prescripción en los próximos meses, una posibilidad que vuelve a encender las alarmas entre quienes sostienen que la investigación todavía tiene líneas pendientes y pruebas que nunca fueron analizadas de manera integral.

En los últimos días circuló la versión de que una comitiva de fiscales y expertos podría viajar a Francia para continuar con pericias vinculadas al expediente. Sin embargo, desde la Embajada de Francia en Buenos Aires señalaron que se trataba de un anuncio sin fechas ni precisiones concretas.

Para el periodista francés Jean Charles Chatard, uno de los investigadores que siguió el caso durante años, el anuncio expone el enorme tiempo perdido.

“Si después de casi 15 años todavía hablan de empezar a investigar y viajar a Francia, ¿qué hicieron realmente durante todo este tiempo?”, cuestionó en diálogo con este medio.

Chatard también puso en duda la necesidad de trasladar parte de la investigación al exterior. Según sostuvo, las consultas a especialistas y laboratorios forenses podrían realizarse desde Salta mediante mecanismos de cooperación técnica, sin que eso implique demorar nuevamente el avance de la causa.

Una cronología marcada por contradicciones

Cassandre Bouvier y Houria Moumni habían llegado a Salta como parte de un viaje por Argentina. De acuerdo con los registros de la reserva, ingresaron a la zona de la Quebrada de San Lorenzo el 15 de julio de 2011.

Sus mochilas fueron encontradas posteriormente en el Hostal del Cerro, donde se hospedaban. Durante el juicio, la encargada del lugar declaró que Cassandre le había comentado que las jóvenes se dirigirían a la quebrada porque tenían “amigos y conocidos”.

Sin embargo, nunca quedó esclarecido quiénes eran esas personas ni por qué no se denunció la ausencia de las turistas cuando no regresaron al hospedaje. Las jóvenes permanecieron desaparecidas durante dos semanas hasta que sus cuerpos fueron encontrados.

Las dudas también alcanzaron a las pericias. Una estimación sostuvo que los asesinatos habrían ocurrido entre 48 y 72 horas antes del hallazgo. Otra conclusión ubicó las muertes el 15 o el 16 de julio, pocas horas después de que las jóvenes fueran vistas por última vez.

La diferencia entre ambas hipótesis no fue un detalle menor: implicó dos reconstrucciones completamente distintas sobre lo ocurrido y sobre el tiempo que los cuerpos permanecieron en el lugar.

El traslado de los cuerpos, realizado durante la madrugada del 30 de julio, también fue cuestionado. Con el paso de los años surgieron críticas sobre la preservación de la escena y el manejo de elementos que podían resultar relevantes para la investigación.

Así comenzó a construirse un expediente atravesado por errores, controversias y decisiones que todavía generan cuestionamientos.

Un condenado, una condena anulada y una causa sin respuestas completas

Tres hombres vinculados a la actividad de guías en la zona llegaron a juicio: Gustavo Lasi, Santos Clemente Vera y Daniel Vilte.

El 2 de junio de 2014, la Sala II del Tribunal de Juicio condenó a Lasi a 30 años de prisión por robo calificado, abuso sexual agravado y doble homicidio calificado. En ese mismo proceso, Vera y Vilte fueron absueltos por el beneficio de la duda.

La causa volvió a cambiar en 2016, cuando la Sala III del Tribunal de Impugnación revocó la absolución de Vera y lo condenó a prisión perpetua como coautor de los delitos.

La decisión se apoyó, entre otros elementos, en declaraciones de Lasi. Sin embargo, el testimonio no pudo ser corroborado mediante pruebas directas, una cuestión que posteriormente se convirtió en uno de los puntos centrales de la revisión judicial.

Vera permaneció diez años detenido. Su situación comenzó a modificarse luego de la intervención de Innocence Project Argentina y del acompañamiento de familiares de una de las víctimas.

Finalmente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó sin efecto la condena y ordenó que el expediente regresara al tribunal de origen. Vera recuperó la libertad en diciembre de 2023 y, en enero de 2025, fue sobreseído de manera definitiva.

“Con esta condena también me mataron a mí”, expresó tras recuperar la libertad.

Su caso dejó una marca profunda en el expediente: mientras una persona pasó una década presa y luego fue desvinculada definitivamente del crimen, la investigación continuó sin identificar a otros posibles responsables ni esclarecer todos los aspectos del doble asesinato.

Actualmente, Lasi es el único condenado por el caso.

Las denuncias de un periodista francés

Jean Charles Chatard investigó durante años el doble crimen y publicó en 2015 el libro Autopsia de un doble asesinato. Desde entonces, cuestionó la actuación de distintos sectores involucrados en la investigación y denunció presuntas irregularidades durante el proceso.

El periodista sostuvo que existieron fallas graves, denuncias de torturas policiales y elementos que, según su análisis, habrían afectado la búsqueda de la verdad.

También vinculó el desarrollo de la causa con el contexto político e institucional de aquellos años y planteó la hipótesis de que sectores con poder podrían haber contado con mecanismos de protección.

Sus afirmaciones forman parte de una línea crítica sobre el expediente y no constituyen, por sí solas, conclusiones judiciales. Sin embargo, reflejan las dudas que continúan rodeando un caso que, después de 15 años, todavía no logró cerrar sus principales interrogantes.

Chatard considera que la investigación debería profundizar el análisis de información que, según afirmó, fue ignorada, descartada o perdió relevancia con el paso del tiempo.

El periodista declaró recientemente durante más de cuatro horas ante fiscales que revisan nuevamente el expediente. Según explicó, aportó elementos que podrían resultar importantes para reconstruir aspectos que permanecen sin esclarecer.

Quince años después, la verdad sigue pendiente

A 15 años del asesinato de Cassandre Bouvier y Houria Moumni, la causa continúa atravesada por una paradoja dolorosa: existe una condena firme, pero persisten dudas sobre la reconstrucción del crimen, la posible participación de otras personas y los motivos del ataque.

Tampoco se determinó con certeza por qué fueron asesinadas las jóvenes ni qué ocurrió durante los días posteriores a su ingreso a la Quebrada de San Lorenzo.

El tiempo, lejos de resolver las incógnitas, se transformó en un nuevo factor de presión. La posibilidad de que algunas líneas del expediente queden alcanzadas por la prescripción genera preocupación y vuelve a poner bajo la lupa los años de demoras, cambios de rumbo y medidas que no lograron ofrecer una respuesta definitiva.

Quince años después, la Quebrada de San Lorenzo conserva la memoria de uno de los crímenes que más conmocionó a Salta y que tuvo repercusión internacional. Pero la causa todavía arrastra preguntas sin respuesta, decisiones judiciales controvertidas y una investigación que sigue buscando reconstruir una verdad que el paso del tiempo amenaza con volver aún más difícil de alcanzar.

El aniversario no es solo una fecha en el calendario. Es el recordatorio de que dos jóvenes fueron asesinadas, que una persona pasó diez años presa y terminó sobreseída, y que la Justicia todavía no logró despejar todas las sombras de un expediente que continúa abierto.

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