La rectoría de salud mental y el ¡Llame ya! Para no morir por suicidio

Opinión07/09/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
Opinión - Rodolfo Ceballos (4)

En Salta los suicidios están en alza y superan a los del planeta tierra y a los del país. De acuerdo a el Ministerio de Seguridad de la Nación, en el 2025, cada cien mil salteños 17 se mataron, dato muy similar al de los EEUU que tiene 340 millones de habitantes.

Salta se colocó por arriba de Japón que tiene una tasa de 16 por cien mil habitantes. Esepaís cuenta con una población de 123 millones de habitantes.

La crisis del cuidado de la vida en Salta es por la falta de prevención. El modelo seguido es el del “¡Llame ya si quiere ayuda!” o también el “Lléguese a nuestros consultorios gratuitos, sin turnos previos y su visita no nos compremete”.

Ese formato preventivo, anticuado y que no va más en el planeta por incompleto e inefectivo, se llama modelo individualista; traslada toda la responsabilidad de la eventual muerte a la persona que no llamó ni consultó por su padecimiento psíquico. Tampoco contempla que, algunas veces, es tanta la angustia, que la persona no puede pedir ni siquiera ayuda.

De las tres patas de abordaje del suicidio, aquí se cumple con decisión solo una, la asistencial. Las otras dos, la prevención y la posvención (apoyo a los que perdieron en el sucidio a algún allegado), siguen en una vidriera mediática en preparación.

La rectoría de salud mental de la provincia insiste en transferir toda la responsabilidad a la víctima; más aún, sale campante en los medios y en las redes a aclarar que si hay tantos salteños suicidados se debe, en su mayoría, a que no pidieron ayuda profesional.

El discurso oficial ignora, indudablemente, el valor que tiene la detección temprana del riesgo de muerte en situaciones de crisis, es decir la prevención del suicidio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) instrumentó un programa preventivo para cumplir entre el 2023 y 2026. Consiguió bajar la tasa de suicidio en el mundo, menos en América latina. Argentina subió también la cantidad de muertos por autolesión.

La tasa nacional llegó a los 11,8 casos por cada cien mil habitantes, se registraron –durante 2025- 5.209 suicidios lo que representa un promedio de 14 personas por día.

Las declaraciones de la rectoría en torno de las estadísticas letales en la provincia están fuera de foco. El organismo mundial previene el suicidio bajo dos lemas: “Cambiar la narrativa” e “Iniciar la conversación”.

La OMS dice que para que el estigma del suicidio cambie debe ser de responsabilidad comunitaria, y abandonar la idea que es un fracaso individual de algunos cuantos que andan triste por ahí.

Escuchamos también sostener a la rectoría que la mayoría de los que murieron no recibieron atención profesional, lo que coloca gran parte de la culpa en el suicidado y deja al Estado fuera de la obligación constitucional y moral de cuidar a los ciudadanos.

En Jujuy, a la vuelta de la esquina

Cuando los operadores del sistema inician la conversación sobre el suicidio, de cara  a la comunidad, las instituciones sí apoyan y se convierten en fuerzas vivas de la sociedad para ayudar, como las escuelas, barrios y lugares de trabajo y así se  construye una red de apoyo diaria. Jujuy, a 50 kilómetros de Güemes, lo hizo. Su sistema de prevención, asistencia y posvención es increíblemente comunitario y eficaz.¡ Logró bajar su tasa de suicidio en cinco puntos!

En la vecina la provincia de Jujuy se registraron 71 suicidios en el 2025, con un tasa de 9,3 por cien mil habitantes. La cifra marca un descenso en comparación con años anteriores, cuando la tasa rondaba históricamente entre los 14 y 15 puntos. Lo notable es que la baja en la tasa se hizo después de la pandemia, todo lo contrario de lo que pasó en Salta, que los datos pospandemia indican un aumento de los suicidios.

¿La rectoría de salud mental tiene una red de contención?. No. Con la excepción de líneas telefónicas o citas prioritarias en los consultorios del sistema, el ciudadano con su dolor de existir necesita superar barreras subjetivas y burocráticas para pedir ayuda.

Tomar el problema del suicidio en Salta por la falta de registros en los centros asistenciales reduce la salud mental a un procedimiento ambulatorio. Cambiar la narrativa requiere asumir que la falta de un historial clínico no es el desinterés del paciente, sino más bien el síntoma de un sistema incapaz de intervenir a tiempo.

Romper el silencio también requiere hablar públicamente sobre el impacto del desfinanciamiento y la vulnerabilidad económica en la salud mental.

Justificar la alta tasa de suicidios -porque la persona "no consultó"- oculta la ausencia de cumplimiento de las leyes de salud mental y las relativas al suicidio. Muestra la falta de programas comunitarios en la provincia.

Se debe aclarar que el sistema solo espera a las personas y el hecho que un salteño no se acerque a los consultorios de salud pública no significa que el ciudadano perdió interés por su salud mental. Pasó que no existe un sistema de salud comunitaria equipado para la detección de riesgos antes que ocurra lo letal.

El modelo actual requiere que alguien que enfrenta un sufrimiento extremo supere estigmas y barreras burocráticas para ir, sí o sí, a consulta por falta de otras estrategias preventivas.

Centrarse en escritorios es continuar con el patrón antiguo en el que el Estado es reactivo y no proactivo. A la rectoría, que sostiene el modelo individualista y no comunitario, le cuesta valerse de la mayor cantidad de instituciones para hacer prevención. Esto ocurre mientras Salta superó con creces la tasa mundial de suicidios, que es 9,1 muertes por cada cien mil habitantes.

En la provincia se contabilizaron el año pasado 243 suicidios consumados, un promedio de un fallecimiento cada 36 horas.

Desde la rectoría de salud mental se sigue afirmando que el que murió acaso fue el único responsable por no pedir ayuda.

En Salta, el sistema no está diseñado para invertir la lógica del abordaje, ir hacia el que tiene angustia y su vida en riesgo, y además escucharlo.

El Estado solo lo recibirá en sus distintos inmuebles de la asistencia pública, no tomará antes la medida de “Iniciar la conversación”, de dejar los escritorios y preguntarle por su dolida existencia, como recomienda la OMS.

Falta voluntad política para prevenir el suicidio de un salteño cada dos días.

 

Te puede interesar
Lo más visto