Elecciones: el kirchnerista Franco Berni, de posible vice de Sáenz a enemigo del oficialismo

Salta01/09/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Hay algo que no cierra en la política salteña. Franco Hernández Berni puede ser un intendente cuestionable, su gestión en Tartagal puede recibir todas las críticas que correspondan y sus decisiones políticas pueden ser discutidas. Pero eso no explica por sí solo una pregunta que empieza a hacerse cada vez más evidente: ¿por qué el dirigente que hasta hace pocas semanas aparecía como una posible carta de Gustavo Sáenz para la vicegobernación terminó convertido en uno de los blancos preferidos de los sectores más cercanos al oficialismo?

La secuencia es llamativa. El 6 de agosto, El Caudillo reveló que, dentro del armado que analiza Sáenz para su futuro político, aparecía el nombre de Hernández Berni como una alternativa que podía ser medida para acompañar al gobernador. No se hablaba de una candidatura cerrada ni de una decisión tomada, sino de una posibilidad que empezaba a circular y que, justamente por eso, tenía una importancia política evidente. Y después comenzó otra historia.

En las semanas siguientes se multiplicaron las críticas contra el intendente de Tartagal. Cuestionamientos a su gestión, reproches por su relación con el Gobierno provincial, acusaciones sobre su aislamiento político y, en los últimos días, una ofensiva particularmente fuerte alrededor de sus viajes y ausencias. La polémica llegó incluso al Concejo Deliberante, donde se reclamaron explicaciones por una presunta salida del país ocurrida el 23 de agosto.

Nada de eso vuelve a Berni una víctima. Si existen problemas en Tartagal, deben ser señalados. Si un intendente se ausenta sin cumplir los mecanismos institucionales correspondientes, debe explicarlo. Y si su administración tiene falencias, la prensa tiene todo el derecho de investigarlas. El punto es otro: la intensidad y el momento de la ofensiva política.

El kirchnerista que terminó sentado cerca de Sáenz

Para entender la incomodidad que genera Hernández Berni hay que mirar de dónde viene. Antes de convertirse en intendente de Tartagal, fue diputado provincial y llegó a la intendencia en 2023 como candidato del frente Avancemos. En aquella elección derrotó por apenas 144 votos a Mario Mimessi, el candidato del oficialismo saencista.

Su origen político tampoco es un secreto. Durante la campaña de 2023 fue presentado públicamente como candidato del Frente Avancemos y como dirigente del Partido de la Victoria. Otras publicaciones de aquel momento lo identificaban directamente como diputado provincial kirchnerista y recordaban su paso por la Secretaría de Gobierno durante la intendencia de Sergio Leavy. Y ahí aparece la primera gran contradicción.

Hernández Berni no llegó al poder municipal de la mano del saencismo. Llegó desde un armado que tenía a Emiliano Estrada como candidato a gobernador y que reunió a sectores políticos tan diferentes como el peronismo, el kirchnerismo y el espacio de Alfredo Olmedo. En otras palabras, su origen político está fuera del riñón que construyó el poder de Gustavo Sáenz.

Eso explica que su eventual aparición en una fórmula de Sáenz pueda resultar atractiva desde una perspectiva electoral, pero también profundamente incómoda para quienes entienden que el poder provincial debe repartirse exclusivamente entre los dirigentes que estuvieron desde el principio.

Los más papistas que el Papa

Hernández Berni tiene una característica que puede resultar particularmente incómoda: no pertenece al riñón saencista. No construyó su carrera política junto al gobernador. No llegó a la intendencia desde el oficialismo. No fue el candidato de Sáenz en 2023. Por el contrario, derrotó justamente al intendente que representaba al oficialismo provincial. Y, sin embargo, ahora su nombre podría aparecer en una conversación sobre la sucesión política de Sáenz.

Para los sectores más “papistas que el Papa” del oficialismo, esa posibilidad puede ser difícil de digerir. Porque una cosa es que Sáenz incorpore a un dirigente de afuera para sumar votos. Otra muy distinta es que ese dirigente de afuera termine ocupando un lugar central en el futuro esquema de poder.

Y Berni tiene, además, otro inconveniente: su pasado no desaparece porque hoy se acerque al gobernador. El dirigente que alguna vez cuestionó duramente al oficialismo provincial, que llegó de la mano de un armado opositor y que tiene una historia política vinculada al kirchnerismo, ahora aparece mencionado como posible compañero de fórmula de Gustavo Sáenz.

El intendente deberá responder por todo aquello que corresponda. Eso es parte de sus obligaciones. Pero, ¿qué cambió entre el Berni que podía ser útil como eventual vicegobernador y el Berni que ahora parece haberse convertido en un problema político?

Berni puede ser indefendible como intendente. Lo que resulta mucho más difícil de explicar es por qué se volvió tan atacable justo cuando empezó a ser considerado como posible socio electoral de Sáenz.

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