"Burros, tortugas, pellizcos y trapos mojados": denuncian por presuntos maltratos a una maestra de primaria en zona norte

Salta18/08/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Una denuncia penal puso en el centro de la escena a una docente de segundo grado de la Escuela N.º 4917 Roberto Narz, ubicada en la zona norte de la ciudad de Salta, luego de que una familia denunciara presuntos episodios de violencia y maltrato contra una niña. A partir de ese caso, otros padres aseguran haber reconocido situaciones similares y sostienen que varios chicos habrían manifestado rechazo y angustia frente a la posibilidad de asistir a clases.

La situación habría salido a la luz con mayor gravedad el pasado 25 de junio, cuando una niña se negó a ingresar al establecimiento y presentó un evidente cuadro de angustia. Según relató posteriormente a su madre y al médico legal que la examinó, la docente la habría abrazado y pellizcado. “La maestra me abrazaba y me pellizcaba”, habría expresado la menor durante la intervención.

La denuncia penal contra la docente activó una situación que, según los padres, venía siendo advertida desde hacía tiempo. La maestra fue posteriormente desplazada del grado, luego de que se denunciara un presunto episodio en el que habría pellizcado a una alumna.

Pero el caso no se limitaría a ese episodio. Un grupo de padres asegura que varios alumnos habrían sido víctimas de conductas que consideran violentas y humillantes. Entre los relatos aparecen supuestos calificativos como “burros” y “tortugas”, utilizados para dirigirse a los niños, además de acusaciones sobre presuntos golpes realizados con un trapo mojado en el cuello de algunos alumnos.

Las familias también sostienen que varios niños comenzaron a manifestar rechazo a concurrir a la escuela debido a las actitudes que atribuyen a la docente. Una de las niñas, según su madre, directamente se resistía a entrar al establecimiento y repetía que “la maestra es mala”.

El temor de los chicos y el silencio institucional son ahora parte central del reclamo de las familias. Los padres aseguran que mantuvieron reuniones con las autoridades de la institución para plantear lo que estaba ocurriendo, pero sostienen que la situación no habría avanzado hasta que finalmente se presentó una denuncia penal.

Un madre afirmó además que desde la escuela se habría informado al supervisor correspondiente del Ministerio de Educación sobre la situación. Sin embargo, según su relato, posteriormente habría quedado en evidencia que el supervisor no estaba al tanto de lo ocurrido.

Otro de los cuestionamientos apunta directamente al manejo de la información dentro de la institución. Una madre aseguró que la directora se habría negado a entregarle un informe relacionado con los hechos y que le indicó que debía solicitarlo a la vicedirectora.

La madre que realizó la denuncia penal también afirmó que, después de hablar con otros padres, encontró coincidencias en los relatos y que la mayoría habría manifestado que la docente ejercía distintas formas de violencia sobre los alumnos.

El caso genera preocupación por tratarse de niños de segundo grado, muchos de ellos con apenas siete u ocho años, que dependen de los adultos responsables de la institución para desarrollarse en un ámbito seguro.

Las acusaciones deberán ser investigadas por la Justicia y por las autoridades educativas correspondientes, con las garantías legales para todas las partes. Pero detrás del expediente judicial hay un elemento que no puede ser minimizado: niños que, según sus familias, habrían llegado al punto de sentir angustia y miedo frente a la idea de entrar a su propia escuela.

La comunidad educativa de la Escuela Roberto Narz espera ahora respuestas claras sobre lo ocurrido, las medidas adoptadas y, fundamentalmente, sobre los mecanismos que debieron activarse ante las primeras señales de alarma.

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