
La salud también se volvió un lujo: más de 1,2 millones de argentinos quedaron fuera de la cobertura privada
Noticias10/08/2026
Redacción El Caudillo


La motosierra llegó a la salud y esta vez no se trata de una consigna política, sino de números que muestran cómo miles de familias están dejando de tener cobertura privada porque simplemente ya no pueden sostenerla.
Entre octubre de 2025 y marzo de 2026, 231.141 personas perdieron su cobertura médica privada, ya sea una prepaga o una obra social, y pasaron a depender exclusivamente del sistema público. Es la mayor caída registrada en un solo trimestre desde el comienzo de la actual gestión.
El dato surge de un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado sobre la base de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. Desde el inicio del actual gobierno, más de 1,2 millones de personas se sumaron a las filas de quienes dependen únicamente del Estado para atenderse.


En apenas tres meses, la población que utiliza exclusivamente el sistema público pasó de 10.443.275 a 10.674.416 personas. Son 231 mil personas más que ahora deberán conseguir un turno, realizarse un estudio o buscar atención en hospitales y centros de salud estatales.
El fenómeno tiene dos motores principales y ambos golpean directamente al bolsillo.
Por un lado, las prepagas aumentaron sus cuotas un 460% desde diciembre de 2023, mientras que la inflación acumulada en ese mismo período fue del 320%. Es decir, la cobertura médica privada aumentó 140 puntos porcentuales por encima de la inflación.
Para muchas familias, la cuenta dejó de cerrar.
Por el otro lado, la pérdida de alrededor de 235.000 empleos privados registrados significó también la pérdida de cobertura para trabajadores y, en muchos casos, para sus familias. Un despido no implica solamente dejar de cobrar un sueldo: también puede significar quedarse sin obra social.
A fines de 2023 había 9.428.131 argentinos sin obra social ni cobertura privada. Desde entonces se sumaron 1.246.285 personas.
Hoy, según el informe, el 35,6% de la población argentina —más de uno de cada tres habitantes— depende exclusivamente del sistema público de salud.
La cifra es mucho más que una estadística. Detrás de esos millones hay familias que tuvieron que elegir qué pagar y qué dejar para después. Y cuando el presupuesto no alcanza, la salud termina entrando en la lista de gastos que se recortan hasta donde se puede.
El problema es que las personas no desaparecen cuando abandonan una prepaga. Simplemente cambian de puerta. Y esa puerta es la del hospital público.
Más pacientes significan mayor demanda de turnos, consultas, estudios, medicamentos, especialistas e infraestructura. Todo esto ocurre mientras el sistema estatal debe absorber a una población cada vez más grande.
El dato más preocupante es que la tendencia no se frenó. Después de una pequeña baja durante el primer trimestre de 2024, la cantidad de personas sin cobertura privada comenzó a crecer de manera sostenida hasta alcanzar máximos históricos a comienzos de 2026.
Así, mientras se discute cuánto se puede recortar y cuánto debe pagar cada familia cada vez más argentinos quedan afuera de la salud privada y vuelven al sistema público porque no pueden sostener el costo de vivir.



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