Muerte en la Alcaidía: aseguran que el interno tenía tuberculosis y no fue atendido

Salta29/01/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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La muerte de Luis Gabriel Delgado en la Alcaidía General N.º 1 de la ciudad de Salta adquiere un nuevo y preocupante giro. Información exclusiva a la que accedió El Caudillo, a partir de testimonios internos indica que el hombre no habría fallecido durante el traslado ni en el hospital, sino dentro de su celda, sin recibir asistencia médica oportuna, y cursando un cuadro de tuberculosis.

De acuerdo a los datos recabados por ElCaudillo.com.ar, Delgado comenzó cerca de las 11 de la mañana con un violento ataque de tos con sangre. El celador fue alertado, pero —según relatan testigos— el área de sanidad nunca llegó. Horas después, durante el horario de almuerzo, el interno se habría puesto morado, comenzó a perder fuerzas y otros detenidos golpearon las rejas para exigir atención urgente.

Testigos contaron a El Caudillo que el hombre se desvaneció dentro de la celda y cayó inconsciente. Ya no presentaba signos vitales cuando finalmente fue retirado del lugar. La versión que instaló la dirección del SPPS contradice el relato preliminar que ubicaba el deceso fuera del penal.

El dato más grave es que Delgado padecía tuberculosis. No sería el único. Según los testimonios, al menos otros tres o cuatro internos tendrían diagnóstico de la misma enfermedad y se encontrarían “aislados” en una celda del pabellón B1. Sin embargo, ese aislamiento sería solo parcial: no comparten horario con el resto del pabellón, pero siguen utilizando espacios comunes, como los baños, generando un serio riesgo sanitario.

La situación provocó un fuerte clima de tensión dentro del penal. Tras el retiro del cuerpo, se registraron intentos de protesta y amenazas de motín. Los internos reclaman que los enfermos sean trasladados a otros sectores y denuncian que, pese al riesgo, continúan compartiendo zonas de circulación, boxes de espera y áreas cerradas sin medidas de bioseguridad.

Mañana está prevista una jornada de visitas a los pabellones B1 y B2 y el temor al contagio crece entre los propios detenidos y sus familias. “Nadie quiere compartir con los de abajo”, repiten desde el interior de la Alcaidía, donde la tuberculosis dejó de ser un rumor para convertirse en una amenaza concreta.

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