Una nueva polémica golpea a la Municipalidad de Tartagal. El concejal Manuel Moreno denunció que funcionarios del Ejecutivo municipal estarían respondiendo pedidos de informes del Concejo Deliberante con textos elaborados mediante inteligencia artificial, una situación que pone en duda la seriedad con la que se manejan documentos oficiales dentro de la gestión del intendente Franco Hernández Berni.
Según explicó el edil, el problema no es nuevo. Durante el último período el Concejo presentó entre 40 y 50 pedidos de informes dirigidos a distintas áreas del municipio. Sin embargo, muchas de esas solicitudes recién fueron contestadas hacia fin de año, sin respetar los plazos legales que obligan a los funcionarios a responder en tiempo y forma.
“Cada funcionario tiene la obligación de responder los pedidos de informes del Concejo Deliberante. Para ellos quince días hábiles es poco tiempo para responder algo que lleva entre treinta y cuarenta minutos”, cuestionó Moreno al referirse al manejo que el Ejecutivo hace de una herramienta clave de control institucional.
Pero el punto más grave surgió cuando comenzaron a analizar algunas de las respuestas enviadas por el municipio. Según el concejal, desde una coordinación territorial se remitió una contestación generada con inteligencia artificial que incluía referencias a proyectos que directamente no existen en la ciudad.
Entre los ejemplos mencionados aparece un supuesto programa denominado “Semaforización Feliz”, que en el documento figura como presupuestado e incluso ejecutado en todos los barrios de Tartagal. La afirmación contrasta con la realidad que describen vecinos y concejales, en una ciudad donde muchos semáforos tienen más de veinte años de antigüedad.
De acuerdo a lo señalado por Moreno, el documento presentado por el municipio incluso contenía fragmentos con espacios para completar entre corchetes, un formato típico de textos generados automáticamente que luego deberían ser editados antes de su uso formal.














