Intendente de La Merced quiere instalar una granja porcina: ¿Cuáles son los riesgos para la gente?

Salta13/01/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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La Municipalidad de La Merced convocó a una audiencia pública para analizar el impacto social de la posible instalación de una granja porcina en inmediaciones del paraje El Cerrito, sobre la Ruta Provincial 21. La cita será el 19 de enero, pero el anuncio ya encendió alertas entre vecinos que advierten sobre riesgos sanitarios, ambientales y laborales que este tipo de emprendimientos suele generar.

La experiencia en otras provincias y países muestra que las granjas porcinas de escala industrial no solo traen animales y empleo: también traen olores permanentes, residuos difíciles de controlar y problemas de salud para quienes viven cerca.

Uno de los puntos más sensibles es el aire. La acumulación de excrementos produce gases como amoniaco e hidrógeno sulfuroso, responsables del olor penetrante que caracteriza a estas granjas. Según estudios publicados en revistas de salud pública, la exposición prolongada a estos gases puede generar irritación en ojos y garganta, dolores de cabeza, náuseas y problemas respiratorios, especialmente en niños, adultos mayores y personas con asma o afecciones pulmonares .

El problema no queda puertas adentro. Investigaciones realizadas en zonas rurales con producción porcina intensiva indican que los vecinos que viven cerca de estos establecimientos presentan mayor frecuencia de síntomas respiratorios y estrés, aun sin trabajar en el lugar .

A esto se suma el manejo de los residuos. Las granjas generan enormes volúmenes de desechos líquidos y sólidos que, si no son tratados correctamente, pueden filtrarse al suelo y contaminar napas de agua. Informes ambientales advierten que el exceso de nitrógeno y fósforo proveniente de estos residuos termina afectando la calidad del agua para consumo humano y uso agrícola .

También están los riesgos para quienes trabajan allí. Distintos estudios médicos describen que los empleados de granjas porcinas están expuestos de forma constante a polvo orgánico, bacterias y gases tóxicos, lo que aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias crónicas y otras afecciones de largo plazo . En algunos casos, incluso se detectó presencia de bacterias resistentes a antibióticos en estos entornos, un problema que preocupa a organismos sanitarios internacionales .

Más allá de lo sanitario, hay un impacto silencioso pero persistente: la calidad de vida. Malos olores constantes, tránsito pesado, ruidos y conflictos entre vecinos son factores que suelen repetirse en localidades donde se instalan este tipo de emprendimientos. Estudios sociales señalan que, lejos de integrarse armónicamente, muchas granjas generan rechazo comunitario y caída del valor de las propiedades cercanas .

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