---
canonical_url: "https://elcaudillo.com.ar/contenido/3432/horror-torturas-sistematicas-crueldad-e-impunidad-el-calvario-de-un-hombre-al-qu"
title: "Horror, torturas sistemáticas, crueldad e impunidad: el calvario de un hombre al que se le inventó un crimen que jamás cometió"
article_type: "Article"
main_image: "https://elcaudillo.com.ar/download/multimedia.grande.a6a763cef09ddca2.Z3JhbmRlLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-07-05T13:21:00-03:00"
date_modified: "2026-07-05T13:59:24-03:00"
tags:
  - "casos policiales"
  - "El Caudillo"
  - "Salta"
  - "San Luis"
author_name: "Redacción El Caudillo"
author_url: "https://elcaudillo.com.ar/usuario/4/redaccion-el-caudillo"
category_name: "Interés General"
category_url: "https://elcaudillo.com.ar/categoria/10/interes-general"
category_description: "Noticias de Salta. Espectáculo salteño. Publicidad Salta. Entretenimiento. Otras noticias Salta. Chimentos de Salta. Farándula salteña. Festivales Salta."
---

# Horror, torturas sistemáticas, crueldad e impunidad: el calvario de un hombre al que se le inventó un crimen que jamás cometió

![WhatsApp Image 2026-07-05 at 13.45.30](/download/multimedia.normal.85914f16d66e50e1.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Hace casi cuatro décadas, el **16 de octubre de 1989**, **Nelson Madaf** acompañó desde la escuela hasta su casa a **Claudia Díaz**, una adolescente de 15 años que le habían presentado apenas unas horas atrás. En la puerta se despidieron, él se fue y a ella nadie volvió a verla.

Así se empezó a escribir una de las historias más dolorosas en la memoria de **San Luis**. Con tan solo 19 años, Nelson fue **detenido y torturado** acusado de un asesinato que **nunca existió.**

La supuesta víctima, Claudia, apareció años después, **viva y con una nueva familia**en otra provincia. Pero **el infierno que atravesó Madaf**le dejó secuelas que nunca lo abandonaron.

“Los últimos tiempos que fui a verlo, **él no salía de la habitación**”, recordó **Ayelén Toranzo**, docente y una de las personas que más lo acompañó en la última etapa de su vida.

Y resaltó: “Me quedó la sensación de que**murió abandonado,**y eso es muy triste”.

**De San Juan a San Luis: el inicio del calvario**

Nacido el **17 de agosto de 1969 en San Juan**, Nelson creció trabajando en el campo. Pero en 1989, la mala situación económica y una sequía prolongada lo obligaron a **mudarse a San Luis** junto a su familia, en busca de un futuro mejor.

En octubre de ese año conoció a Claudia Díaz, apenas **dos días antes de su desaparición**. Le compró un helado y se sentaron juntos en la Plaza Pringles a la salida de la escuela. Después la acompañó a su casa.

Esa fue la **última vez que la vio**. Ni él ni nadie volvió a saber de ella. Por eso la policía lo señaló como el **principal sospechoso** de una hipótesis escalofriante: aseguraron que la había **obligado a abortar, que la había asesinado**y que había ocultado su cuerpo.

**Nada de eso era cierto**.

**Golpes, torturas y una confesión arrancada a la fuerza**

La madrugada en que la Policía irrumpió en la casa de los Madaf fue brutal. Entraron a los gritos, **golpearon a todos y se llevaron a Nelson** esposado y con la cabeza tapada. Lo subieron a una camioneta, lo llevaron hasta el río, lo metieron en una bolsa negra con un **motor atado a los pies** y **lo sumergieron varias veces**, al borde del ahogo. Y fue solo el principio.

Nelson pasó **casi tres años detenido**, sometido a **torturas** que marcaron para siempre su cuerpo y su salud. Hasta lo hicieron **cavar su propia tumba.**

Para el **abogado Carlos Pereyra**, que tomó contacto con el caso décadas después, el expediente refleja una de las expresiones más brutales del funcionamiento del sistema judicial y policial.

“Lo que me llamó la atención fue la crueldad. **La crueldad sin límites** de los sistemas jurídicos”, afirmó en diálogo con este medio. Y resaltó: “Fue **todo inventado.** Lo único cierto es que Nelson fue la **última persona que vio a Claudia** el día que desapareció”.

Según el letrado, los tormentos que sufrió Nelson son propios de los años más oscuros del país: “**Le sacaron dientes con una botella rota**, lo colgaban de árboles, lo enterraban dejando solo la cabeza afuera, le hacían **simulacros de fusilamiento.** Era una locura”.

Días y noches en las que lo sacaban de la cárcel y lo llevaban a un descampado solo para torturarlo. Incluso, le aplicaroninyecciones con **agujas infectadas** **y se contagió de** **VIH**. Bajo esa presión, Nelson Madaf**terminó confesando un crimen** que no había cometido.

Estuvo preso hasta 1995, cuando lo **liberaron por falta de pruebas** y tras la adhesión de la Argentina al Pacto de San José de Costa Rica.

A la distancia, Pereyra sostiene que la investigación**se construyó para satisfacer a la opinión pública,** atravesada en ese momento por casos de enorme repercusión como el de **María Soledad Morales** en Catamarca.

“Nunca se investigó a los **responsables de los tormentos**que sufrió Nelson. Algunos se jubilaron como comisarios generales y todavía**disfrutan de sus jubilaciones**”, denunció.

**La verdad salió a la luz: Claudia Díaz estaba viva**

Recién nueve años después se supo la verdad: **Claudia Díaz estaba viva en San Juan**, con pareja y cuatro hijos. Aquella noche de 1989, se había **escapado de su casa por los golpes** de su padre.

Caminó hasta la ruta, subió a un camión rumbo a Caucete y allí **empezó una nueva vida** sin mirar atrás. Fue mucama, vivió en la calle y terminó en pareja con un hombre mayor que ella, Hugo González, con quien formó una familia y **también sufrió violencia.**

“Para Nelson fue **un shock enterarse** de que Claudia estaba viva. Para toda la comunidad también. Quedó claro que todo había sido una mentira.**Una obra de teatro.** Y, por supuesto, **nadie pidió disculpas**”, dijo **Carlos Pereyra**.

Por su parte, **Ayelén Toranzo** conoció a Nelson en 2019 y asegura que jamás escuchó de su boca **una palabra de odio**.

“Nunca habló mal de Claudia. Siempre **decía que ella también era una víctima** porque sufría violencia en su casa. Nunca lo escuché hablar mal de nadie”, afirmó a este medio.

**Una vida destruida y ningún responsable**

A Nelson Madaf le destrozaron la vida por **un delito que nunca existió**. Pero nadie fue procesado por las torturas que sufrió.

“Sentía que**le habían arruinado la vida**. A él le hubiera gustado formar una familia, enamorarse, tener una vida normal como cualquiera. Pero tenía miedo”, sostuvo Ayelén Toranzo.

Con el tiempo, la **muerte de su madre**terminó de hundirlo. “Ella luchó muchísimo por él. Cuando murió, Nelson cayó en una **depresión muy profunda**. Empezó a tomar alcohol y ya no quería salir”, agregó

La salud de él también se deterioró con el paso de los años. Pasaba **largas temporadas internado**y **dependía de la ayuda** de familiares, vecinos y organizaciones para afrontar los gastos básicos.

“Nunca **nadie se preocupó de que pudiera vivir un poquito mejor,** de que tuviera sus remedios. Para mí, justicia nunca hubo”, sostiene Ayelén.

“Nadie volvió a preguntar”

El abandono que describen quienes estuvieron cerca de Nelson **también golpeó a su familia**. **Federico,** uno de sus hermanos, aseguró que **el interés desapareció**apenas Nelson murió.

“De un momento a otro nuestro apellido estaba en la boca de todos. Pero desde el momento en que mi hermano murió, nunca más nadie **se acercó a preguntar ni cómo estábamos”**, lamentó.

Por eso considera importante **que la historia siga contándose,** después de tantas décadas de dolor.

“Es bueno que se siga hablando de Nelson, porque es como**meter el dedo en la llaga**”, subrayó.

El abandono y la tristeza: el final de Nelson Madaf

Los últimos años de Nelson Madaf estuvieron marcados por el **abandono**. Su salud nunca se recuperó. Sufría **internaciones constantes**, especialmente en invierno, y dependía de la **ayuda de sus vecinos** para sobrevivir. La indemnización que recibió **fue mínima y llegó tarde.** Su familia, humilde, no pudo afrontar **ni siquiera los gastos del sepelio** cuando murió.

Ayelén todavía **recuerda las marchas**que organizó para pedir justicia. Al principio apenas reunía a un puñado de personas. “Éramos la familia y yo. **No llegábamos a diez**”, apuntó.

Con el tiempo hubo más acompañamiento, aunque**nunca alcanzó para reparar el daño**. Lo que más la indigna, todavía hoy, es haber**visto a Nelson escondido** mientras quienes lo habían torturado seguían **caminando libremente** por las calles de San Luis.

“Las pocas veces que salía al centro, **se cruzaba con policías**que habían participado de todo aquello. **Él vivía con miedo.** Eso fue lo más injusto: que Nelson tuviera que esconderse y ellos estuvieran de lo mejor”, reafirmó.

Nelson **Madaf murió, t**enía la salud destruida y una historia que nunca dejó de perseguirlo.

“Debe haber **muerto con mucha tristeza”,** reflexionó Pereyra. Y concluyó: “Pero también**era un valiente. Nunca se calló.**A mí me gustaría tener el valor que tuvo él”.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
