Bettina Romero aplaudió la “libertad y el progreso” de Milei y ahora le "preocupa" los comercios que bajan sus persianas

Salta14/10/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
OIP (48)

La exintendenta reapareció junto a la Cámara de Comercio de Salta para advertir sobre cierres de locales, caída de ventas y pérdida de empleo. El diagnóstico describe una realidad que golpea a los comerciantes, aunque deja un vacío político significativo: las políticas del Gobierno nacional que ella celebró como el camino hacia la “libertad, el progreso y el desarrollo” hoy forman parte del escenario que denuncia.

Bettina Romero volvió a escena durante el aniversario número 120 de la Cámara de Comercio e Industria de Salta. Entre la entrega de una placa conmemorativa y las advertencias sobre la situación del sector, la exintendenta puso sobre la mesa problemas concretos: negocios que no logran sostenerse, ventas debilitadas, empleo en retroceso y una carga tributaria que asfixia a quienes producen y trabajan. Un diagnóstico atendible, pero con una omisión política difícil de pasar por alto.

Cuando Javier Milei llegó a la Casa Rosada, Romero celebró el resultado electoral con una frase que condensaba su expectativa: el pueblo había elegido “libertad, progreso y desarrollo”. También mantuvo gestos de cercanía con referentes locales del espacio libertario. Hoy, cuando el comercio enfrenta las consecuencias de una economía recesiva, aquella celebración parece haber quedado archivada en una etapa políticamente más cómoda.

La exintendenta citó cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para dimensionar el deterioro: entre noviembre de 2023 y junio de 2026, Salta perdió 629 empleadores y 14.680 puestos de trabajo registrados, según los datos que difundió. El comercio aparece entre las actividades más golpeadas. Son números que merecen una explicación económica y política, no solamente una enumeración de daños. La caída del consumo, la pérdida de poder adquisitivo y el impacto de las decisiones económicas nacionales forman parte de los factores que deben examinarse para comprender el panorama, sin atribuir automáticamente cada cierre a una única causa.

En materia tributaria, Romero también señaló que un comercio de la capital salteña debe afrontar 77 tributos entre los niveles nacional, provincial y municipal. Sin embargo, la discusión pierde precisión si no se distingue quién cobra qué. Según la clasificación del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) citada en el planteo, 40 de esos tributos corresponden al ámbito nacional. Más de la mitad de la cuenta, por lo tanto, remite a un nivel de gobierno cuya orientación económica Romero había recibido con entusiasmo.

La presión impositiva existe y perjudica a la actividad comercial, pero no alcanza con denunciarla en términos generales. Para que el diagnóstico sea completo, también hace falta señalar las responsabilidades de cada jurisdicción y revisar el impacto de las medidas económicas que afectan los ingresos familiares, el consumo y la capacidad de supervivencia de los pequeños negocios.

Por ahora, la reaparición pública de Romero deja una postal elocuente, una placa para celebrar los 120 años de una institución y un diagnóstico sobre un sector que pierde comercios y puestos de trabajo. La ceremonia institucional tuvo su reconocimiento; la crisis, en cambio, exige algo más que describir sus síntomas. También demanda coherencia para hablar de las decisiones políticas que contribuyen a configurar el escenario actual, incluso cuando provienen de un espacio que alguna vez se presentó como sinónimo de progreso y desarrollo.

Te puede interesar
Lo más visto