Otra vez, el conflicto entre SAETA y las empresarios deja al pasajero en incertidumbre ¿Es hora de modificar el modelo de trasporte?

Salta07/09/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Las empresas subconcesionarias que prestan el servicio de transporte urbano en Salta volvieron a poner en tensión su relación con SAETA y advirtieron que podrían aplicar una reducción del servicio nocturno una vez finalizadas las celebraciones del Milagro, si no se regularizan los pagos correspondientes a los servicios ya prestados.

La advertencia fue realizada por Edgardo García, referente de los empresarios subconcesionarios, quien aseguró que actualmente SAETA mantiene pendiente alrededor del 74% de las certificaciones correspondientes a julio. A esto se suma que el próximo 15 de septiembre vencerá el plazo correspondiente a la certificación del servicio prestado durante agosto.

El planteo vuelve a dejar expuesta una disputa que viene acumulando tensión entre las empresas y el organismo que administra el sistema de transporte de pasajeros. Desde el sector empresario sostienen que la falta de fondos está comenzando a comprometer el funcionamiento cotidiano de las compañías, especialmente frente a los costos de combustible, repuestos y mantenimiento, que deben afrontarse de manera inmediata.

Según explicó García, ante la falta de liquidez algunas empresas terminan recurriendo a mecanismos de financiación con estaciones de servicio para poder garantizar el abastecimiento de combustible. Esa modalidad, afirmó, termina encareciendo aproximadamente un 20% el costo del combustible.

El empresario también señaló que en junio las compañías habían acordado con SAETA una modalidad de pagos destinada a ordenar la situación financiera, pero aseguró que el esquema no estaría siendo cumplido en los términos establecidos.

El escenario vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento de un sistema en el que las empresas subconcesionarias han tenido históricamente una relación estrecha con el esquema de financiamiento y compensaciones del transporte público. Mientras durante años el modelo permitió sostener la prestación mediante distintos mecanismos de asistencia y compensación, la actual dificultad para garantizar los recursos empieza a trasladar la discusión directamente a las calles y, sobre todo, a los usuarios.

La eventual reducción del servicio nocturno no sería una cuestión menor. Miles de salteños dependen de los colectivos para regresar de sus trabajos, estudiar, cumplir turnos médicos o movilizarse durante la noche. Una medida de estas características terminaría afectando directamente a quienes utilizan el transporte público como única alternativa para trasladarse.

Más allá de la discusión coyuntural sobre las certificaciones adeudadas, la situación pone en cuestionamiento si el actual modelo de transporte sigue siendo el más conveniente para garantizar un servicio eficiente, sostenible y accesible para los pasajeros.

El sistema basado en el pago por kilómetros recorridos podría ser objeto de una discusión más profunda, especialmente si se analiza la posibilidad de avanzar hacia mecanismos que contemplen con mayor peso la cantidad efectiva de pasajeros transportados y la calidad del servicio prestado.

Incluso podría plantearse, en una futura revisión del esquema, la apertura del juego a nuevos operadores que estén en condiciones de competir por recorridos y servicios bajo reglas claras, controles estrictos y estándares de calidad. No se trataría solamente de discutir quién cobra o cuánto cobra, sino de determinar qué modelo garantiza que cada peso destinado al transporte termine traduciéndose en un mejor servicio para los usuarios.

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