
Empleadas de casas particulares asfixiadas y abandonadas: "En Salta nos siguen viendo como sirvientas y no como trabajadoras”
Salta15/04/2026
Redacción El Caudillo


Ana Díaz, referente de empleadas de casas particulares, expuso en diálogo con El Caudillo un panorama asfixiante, salarios que no alcanzan, costos de traslado que devoran los ingresos y un Estado ausente.
El dato es contundente, con el último aumento, una trabajadora del sector percibe alrededor de 492 mil pesos por 192 horas mensuales. La cifra, lejos de representar un alivio, las ubica directamente en la línea de indigencia: “Nos encontramos con que somos trabajadoras con sueldos de indigencia”, resumió Díaz, tras conocerse los últimos índices de inflación.
El problema se agrava cuando entra en juego el transporte. Muchas trabajadoras deben tomar dos colectivos para llegar a sus lugares de trabajo, en algunos casos atravesando distintos municipios. El impacto es directo, una parte significativa del sueldo termina absorbida por el boleto: “Hay compañeras que tienen que destinar un cuarto de su ingreso solo para viajar”, advirtió.


La situación se vuelve aún más crítica para quienes llegan desde el interior. Mujeres que salen desde localidades como Chicoana para trabajar en zonas como San Lorenzo no reciben reconocimiento alguno por parte de sus empleadores en concepto de traslado. El gasto corre por cuenta propia y ahorca los bolsillos de este sector.
Díaz también puso el foco en la informalidad que atraviesa al sector. Mientras la hora bajo convenio ronda los 2.125 pesos, en negro puede alcanzar los 3.500. La paradoja expone una distorsión evidente, el trabajo registrado termina siendo menos rentable que la precarización.
A esto se suma una deuda estructural. El sector no cuenta con un sindicato que lo respalde en la provincia, lo que limita la capacidad de presión y negociación: “En Salta nos siguen viendo como sirvientas y no como trabajadoras”, lanzó, marcando una mirada cultural que, lejos de cambiar, parece consolidarse.
El reclamo no es nuevo, hace más de una década vienen exigiendo un boleto social o diferencial para el sector que nunca llegó. Hoy, con el impacto de la inflación y los aumentos en el transporte, la demanda vuelve con más urgencia. La falta de respuestas empieza a empujar a muchas trabajadoras a considerar abandonar sus empleos. “No nos va a convenir trabajar si tenemos que gastar gran parte del sueldo en viajar”, planteó.
El malestar también apunta a la dirigencia política. La referente confirmó que volverán a presentarse en la Legislatura provincial la próxima semana, en un intento más por ser escuchadas. Hasta ahora, aseguran, no hubo eco. Tampoco obtuvieron respuestas desde SAETA, pese a los reclamos formales dirigidos a su titular, Claudio Mohr.




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