Mientras Tucumán y Jujuy crecieron, el turismo salteño se derrumba bajo la gestión Arancibia

Salta30/01/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
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Enero de 2026 dejó una postal incómoda para Salta: mientras Tucumán y Jujuy lograron sostener e incluso mejorar sus números turísticos, en territorio salteño la temporada se sintió vacía, con hoteles a media máquina, restaurantes sin movimiento y operadores que hablan, en privado, de “la peor temporada en años”.

La comparación dentro del NOA es directa. En Jujuy, los principales corredores turísticos registraron niveles de ocupación sostenidos durante todo el mes. En Tucumán, el turismo interno impulsó eventos, escapadas cortas y una agenda activa que se tradujo en mayor circulación. En Salta, en cambio, el panorama fue el opuesto: baja ocupación, estadías más cortas y consumo mínimo.

En recorridos realizados por El Caudillo en zonas céntricas, corredores gastronómicos y áreas turísticas tradicionales, la escena se repitió: mesas vacías, hoteles con disponibilidad presencial y en sitios webs en plena temporada, y comerciantes reconociendo que enero “no salvó el año”, como solía ocurrir.

Desde el sector privado apuntan sin rodeos a las decisiones políticas. Un miembro de la Cámara de Turismo de Salta, que pidió mantener su identidad en reserva, fue tajante:

“Esto no es casualidad. El sector dirigencial prefiere aplaudir todo antes que decir lo que realmente pasa. Las máximas autoridades de la Cámara no quieren incomodar al Gobernador y terminan maquillando números. Pero en verdad estamos en una de las peores temporadas que yo recuerde”.


Según esa misma fuente, el deterioro comenzó a profundizarse desde la asunción de Gustavo Sáenz, pero se volvió crítico con el inicio de la gestión de la actual ministra de Turismo, Manuela Arancibia.

“Ni Mario Peña tuvo una etapa tan preocupante, y eso que le tocó la pandemia. Hoy no hay planificación, no hay estrategia y no hay presencia en el mercado. Salta perdió terreno y nos comen los jujeños”.


La crítica no es solo por la falta de promoción, sino por la ausencia de políticas que acompañen al sector hotelero, gastronómico y de servicios. Empresarios señalan aumentos de costos, baja rentabilidad y un Estado que “no escucha” cuando se plantean alternativas para revertir la situación.

Mientras en provincias vecinas se apostó a una agenda activa, eventos, alianzas con el sector privado y campañas agresivas, en Salta la sensación es de parálisis. Operadores coinciden en que la provincia dejó de ser “la puerta de entrada al norte” para transformarse en una escala que muchos turistas directamente saltean.

Enero terminó y dejó una señal clara: el turismo salteño no solo perdió frente a Tucumán y Jujuy, sino que quedó expuesto como el gran perdedor del NOA. Para muchos, la pregunta ya no es si hay crisis, sino cuánto más puede resistir el sector bajo la actual conducción política.

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