Crece el malestar en el corso salteño: denuncian monopolio, favoritismos y piden que el Municipio tome el control

Salta04/01/2026Redacción El CaudilloRedacción El Caudillo
NUEVO POST INSTAGRAM (98)

A días del inicio del corso central de la ciudad de Salta, el clima puertas adentro está lejos del brillo y la fiesta. Según reconstruyó El Caudillo, distintas agrupaciones que se comunicaron con este medio advierten un creciente malestar contra la organización del evento, a la que acusan de funcionar como un circuito cerrado, con decisiones concentradas en pocos nombres y sin reglas claras para quienes participan.

Las críticas apuntan directamente a COMUYCA, entidad presidida por Mario Coraimayo, referente histórico del grupo caporal “Corazón de Oro”, y a su segundo al mando, Edgar “El Cura” Gutiérrez, vinculado a la conocida murga Broadway. En paralelo, en la otra pata de la organización aparece Cranestolenda, conducida desde hace años por Juan Durán y Ricardo Rodríguez, ambos también al frente de agrupaciones tradicionales del circuito.

De acuerdo a los testimonios recogidos por ElCaudillo.com.ar, las decisiones centrales del corso no se toman en espacios abiertos ni con participación plural, sino en reuniones cerradas entre los mismos dirigentes de siempre. “Se juntan entre ellos y definen el futuro de todas las comparsas como si nada. Somos figuritas decorativas”, sostuvo un referente de una agrupación barrial que pidió reserva de identidad.

Las agrupaciones denuncian que los favoritismos se repiten año tras año y siempre benefician a los mismos grupos, mientras el resto queda relegado, aun cuando cientos de bailarines y familias invierten tiempo, dinero y esfuerzo durante más de seis meses de preparación. “Es frustrante ver cómo cuatro personas tiran por la borda el sacrificio de tanta gente”, expresó una bailarina con más de una década en el circuito.

Otro de los puntos que genera indignación es la falta de transparencia en el manejo interno. En el caso de la murga Hollywood Night, conducida por Ricardo Rodríguez, participantes aseguran que ya hubo denuncias internas por presuntos manejos dudosos de fondos. “Nunca vimos balances claros, pero sí siempre los mismos beneficiados”, señaló un integrante.

Según relatan las agrupaciones, estas reuniones decisorias se realizarían en un domicilio de calle Buenos Aires al 1000, donde incluso este año se habría retirado un reglamento que ya era cuestionado por su falta de equidad. “Parecen escenas de El Padrino, pero con plumas y lentejuelas”, ironizó otro participante del corso.

El reclamo central es contundente: que la Municipalidad de Salta asuma la conducción del evento y garantice una participación justa, equitativa y transparente, con reglas claras para todos y no solo para “los de siempre”. En redes sociales, el descontento ya es visible. “Meta che, vamos las comparsas, somos la vida de los corsos”, escribió un usuario. Otro fue aún más duro: “Coraimayo y su banda que se tomen el palo”.

Desde El Caudillo, que accedió a múltiples mensajes y testimonios en las últimas horas, el mensaje que baja desde las agrupaciones es claro: sin cambios profundos en la organización, el corso corre el riesgo de perder su esencia popular, su credibilidad y el acompañamiento del público, que empieza a preguntarse si vale la pena seguir avalando un sistema que, según denuncian, desalienta más de lo que celebra.

Te puede interesar
Lo más visto